RECORDATORIOS

De lo personal a lo colectivo


Cómo traspasaron lo íntimo y tomaron dimensión social

Firmas grupales

Colectivos que homenajean

Poco después de cumplir un año Página/12 cede por primera vez un espacio para la publicación de un recordatorio. Estela de Carlotto publicó el primer recordatorio por Laura, su hija desaparecida en agosto de 1978. Cuarenta y ocho horas después, el sábado 27 de agosto, sale en la página 4 el de Ana María Baravalle de Galizzi, firmado por su madre y abuela de Plaza de Mayo, Mirta Acuña de Baravalle. El 31 de agosto, en la página 6 se publica, también en la parte inferior de la página, el de Ricardo Luis Romero. El 6 de septiembre, el de Patricia L. Dixon, también en la página sexta. El 9 de septiembre, en la página 10, el de Adriana Zaldúa, asesinada en La Plata por la Triple A. El 24 de setiembre, sale el de Graciela Mellibowsky.

Los avisos se multiplicaron hasta marcar para siempre la identidad del diario. No son anuncios, ni obituarios, ni solicitadas. Son algo distinto, una forma nueva intervenir la realidad. Estos recordatorios, al principio firmados por madres, padres, abuelas, rápidamente empezaron a incluir entre sus firmantes a varios miembros de una familia, a un grupo de amigos, a un sindicato, a Comisiones por la Memoria. En muchos casos, el acto de la publicación del recordatorio por un ser querido desaparecido pasó de ser un acto individual a un acto colectivo.

Carlos “Gandhi” González y Ana Paoletti, trabajadores de Página/12, ven en esta aparición de lo colectivo como impulsor los recordatorios, un reflejo del proceso de Memoria, Verdad y Justicia de nuestra sociedad. Una muestra de cómo la sociedad civil se apropió de la reivindicación en de la lucha.

El 9 de agosto de 1976, a las 4 de la mañana, Walter Fleury, delegado sindical y Claudia Julia Miller, estudiante de medicina fueron secuestrados de la pensión donde vivían.  Walter y Claudia fueron vistos en el campo de concentración El Vesubio en Noviembre de 1976. Entre agosto y noviembre de 1976, los hermanos Luis, Claudio y Lila Epelbaum fueron desaparecidos por la dictadura militar. Claudio y Luis militaban en la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO). Luego de la desaparición de Luis, el 10 de agosto de 1976 en Capital Federal, sus dos hermanos escaparon al Uruguay. Según la investigación de la Comisión de la Paz del Uruguay, Claudio y Lila fueron secuestrados en el marco del Plan Cóndor, el 4 de noviembre y trasladados a Buenos Aires. Aquí fueron vistos en Brigada Güemes o Protobanco. Renée “Yoyi” Epelbaum fue su madre. Una de las Fundadoras de Madres de Plaza de Mayo – Línea fundadora, una activista incansable. Ella empezó tempranamente a publicar recordatorios en Página/12 por sus tres hijos.

Los hermanos Epelbaum, Walter y Claudia eran parte de un unido grupo de amigos de juventud. Los amigos que quedaron en la Argentina, en el exilio, tuvieron que tratar procesar estas ausencias, la tristeza, el miedo. Para Cintia Ini y Guillermo Roig, la desaparición de sus amigos, además, los interpeló de otra manera: “¿Qué hicimos, qué podemos hacer por nuestros amigos desaparecidos?”. Una de las formas que encontraron fue la firma colectiva de Recordatorios por sus amigos.

La firma colectiva de recordatorios como una manera de hacer presente a amigos, a compañeros de militancia, a compañeros de trabajo, a compañeros de colegios y universidades fue también tomada como responsabilidad por instituciones, agrupaciones, gremios. 





La Comisión de Homenaje a las Víctimas de Vesubio y Puente 12 publica todos los domingos un recordatorio de las personas desaparecidas que pasaron por alguno de esos Centros Clandestinos de Detención. Syra Franconetti, miembro de la Comisión Vesubio y Puente 12, cuenta que la iniciativa de publicar los recordatorios en nombre de la Comisión, estuvo relacionada con las convocatorias los actos anuales en ATE, que también eran publicadas en el diario.


Un caso parecido es el de la Comisión por la Memoria la Verdad y la Justicia de Zona Norte, que publica recordatorios por los desparecidos que vivían, trabajan o militaban en esa zona del conurbano bonaerense. Raquel Witis, madre de Mariano Witis asesinado en el año 2000 por la Policía Bonaerense, publica recordatorios por su hijo, firmados además de por la familia, por la Comisión. "Es una firma colectiva porque estamos visibilizando un problema que tenemos que combatir que tenemos que modificar. Por supuesto que no somos nosotros, es el Estado el que tiene que tomar conciencia de cuáles son sus obligaciones y responsabilidades para todos los ciudadanos. Pero si el pueblo no se las recuerda, o si colectivamente no se las recordamos, hay estados que buscan el olvido”.


Diversos grupos de personas han buscado en los recordatorios colectivos una manera de involucrar a toda la sociedad en la tarea de hacer memoria y de sanar las heridas. Tratando de hacer del recuerdo algo compartido, que además visibilice, denuncie y sirva para impedir nuevas violaciones a los derechos humanos.